ABORTOS DE LA DEMOCRACIA

Rugen los motores de una nueva era, qué, teniendo en la mujer a la vanguardia la verdadera y única figura del cambio, nos invita a compartir los avances del camino, en medio de una ruta felizmente transgresora. Familias enteras, congregadas sin distribuciones etarias, ni de clases que puedan dividir los aires de la inminencia.

Ante una orden eclesiástica que, como bien sabemos, recibiendo plata a manos del Estado, paradójicamente, se transforma en cuasi extorsiva parte de la discusión. Religiosos de la vieja escuela, delimitados en una causa que parte desde la idea que la mujer sale de una costilla del hombre, siendo el más importante propósito de ellas convertirse en madres, contemplando el milagro de la vida que Dios ayudó a traer al mundo. Todo, lógicamente, en medio de un paso contrario al propio de la dinámica y movilidad que las sociedades per se van adquiriendo. Extrañamente, buscando “innovar” en su relato, sobre la base de un negacionismo hipócritamente histórico, por el lado de quienes prefieren no reconocer, o más bien ocultar, una práctica (podemos decir hoy) ancestral, ayer con infusiones, luego con pastillas y hoy día con maquinaría que va a seguir estando ahí, al pie del cañón, a la orden del día…

Nos guste o no, el aborto ha existido, existe y existirá porque las bases para que así sea han sido más que evidenciadas por los siglos de los siglos. Por eso, creo yo a esta altura, tenemos a mano lo necesario como para comprender que la discusión no pasa más por responder a la pregunta: aborto sí o aborto nó. En tal caso, estudiar todo lo que, por detrás de una situación para nadie agradable, existe. Y de allí que, los datos nos arrojen una realidad a estas alturas universalmente inocultable. El aborto seguro, en su actual modo clandestino, solo puede ser posible para aquellas mujeres que puedan costearlo, el resto de ellas que se jodan, que se mueran, llegado el caso.

Por otro lado, siento inevitable confluir en el ideario de pensamiento que me lleva a entender, como consecuencia de este debate, un marcado retroceso en lo que refiere a la representatividad. Es decir, hemos visto las calles de la Argentina toda y del mundo entero, por qué nó, repletas de mujeres en activa participación, en medio de esto que se ha dado por denominar “la marea verde”. Pero qué pasa, cuando nos  desayunamos, por ejemplo, con que un grupo de Senadores del sur y del norte de la Argentina, no representando socio demográficamente ni siquiera a un 25% de la población nacional, terminen por ser determinantes a la hora de sentar las bases de un Congreso que, en efecto, contradice las demandas mayoritarias, de un pueblo que a las claras se ha hecho oír. ¿Debemos por lo tanto, de cara a las generaciones venideras, discutir un replanteo de los términos democráticos?

Entiéndase qué, por redundar en lo puntual de lo expresado, son las provincias del norte las protagonistas de los más terribles casos de muertes por aborto, realizados justamente en las más precarias condiciones.  Hacendados e hijos, machitos de antaño ligados, en el Siglo XXI, a perpetuar condiciones infrahumanas de trabajo, cuasi esclavistas, son quienes por estas mujeres deciden con sus caudillistas votos. Hablamos en Argentina, del Poder de un Recinto, poblado en su gran mayoría por personal masculino, ante una actividad que afecta la integridad de los cuerpos de las mujeres.

Dado que todos hablan de las deudas de la Democracia, resulta de suma importancia no olvidar qué; así como las sociedades, en lo sucesivo, tienden a la invariable refundación, debieran ser sus líderes, devenidos en dirigentes, quienes mejor representen los intereses de sus electores. Supongo que, no se trata ya sencillamente de celebrar la democracia, por la sola democracia en sí, sino que, debemos permanentemente preguntarnos de qué se trata y de qué, en tal caso, debiera valerse, siendo que “tantas vidas” ha costado en pos de su recuperación.

En conclusión, el hecho que la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo no haya salido resulta injusto, incluso injusto para la democracia, nuestra Democracia. Se me ocurre como consigna, que: Si no es para y de cara al pueblo, entonces es algo distinto de una Democracia.

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3 pensamientos en “ABORTOS DE LA DEMOCRACIA

  1. Buen, lo que ha pasado en Argentina me ha partido el alma, de verdad. Por muchas razones; porque me sorprende que todavía la Iglesia tenga un papel tan relevante para hacer opinión, me sorprende que nadie se de cuenta que los abortos seguirán practicándose y que una ley así simplemente condena a las más humildes y pobres ya que las de mediós económicos lo harán en el extranjero en condiciones seguras y sobre todo lo que más me cabrea -y esto pasa en Argentina y en el mundo entero- es ver a un montón de varones decidiendo sobre lo que han de hacer o no las mujeres con sus cuerpos y sus vidas. Y por supuesto, no pued obviar el hecho de que votar en contra de una ley de interrupción del embarazo a plazos con el argumento de ser pro-vida demuestra una atroz ignorancia y la falta de unos mínimos conocimientos científicos sobre biología y anatomía.

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  2. Excelente artículo, me parece maravilloso el análisis que presenta. Hice uno parecido en mi blog, que veo que ahora sigue. Le recomiendo también a ver algunos de los argumentos que fueron utilizados por parte del congreso para no permitir el aborto. Siga así!

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