LA ÉTICA DE LA MORAL ESTÉTICA

Tal vez hayan escuchado y visto, por qué nó, a una muchacha que llegó, en estos días, a ser fugazmente famosa, como consecuencia  de filtrarse un audio personal que la delataba indignada, por sus vecinos tomando mate en frente suyo. Estamos hablando de la tristemente célebre “Cheta de Nordelta”, una argentina que aparentemente no conoce del todo el territorio y la cultura de su propio país.

Y es en torno a esta misma persona que me han surgido una serie de interrogantes, ligados a la moral, a la ética pero sobre todo a la interconexión que ambas peligrosamente puedan acarrear en la moda, (en las modas) y principalmente en el sentido de la estética. Es decir, qué es lo que sucede cuando los términos de nuestros códigos de honradez se mezclan con cierto tipo de jerarquías sociales impuestas a nosotros. Y encuentro en las tragedias ligadas a la política, la mejor respuesta.

Lógicamente, no vivimos solos y es muy probable que nuestros disgustos vengan muchas veces de la mano del mundo en el que hemos sido criados, asimismo, de los lugares transitados por nosotros, a lo largo de nuestras propias vidas. De este modo podemos decir, por ejemplo, con el caso Santiago Maldonado, que nuestras visiones de lo sucedido en el enfrentamiento con la Gendarmería (que derivara en la posterior desaparición del joven recién citado) están teñidas por la información de la que solemos nutrirnos. El problema, consiste aquí en saber descifrar cuál es más bien el tipo de información que nos es brindada, de dónde proviene, bajo qué circunstancias y a que intereses podría, o no, tanto afectar como encubrir. Mucho se ha comentado acerca de la apariencia de quien fuera peyoratívamente designado bajo el rótulo de artesano, hippie, mochilero, etc.

Otro de los temas más destacables, para el impacto de la actualidad argentina, nos lleva hacia el submarino Ara San Juan. En este caso, 44 familias se encuentran en la impotencia y la angustia de no saber bien bajo qué circunstancias uno de los suyos fuera arrastrado por las profundidades del mar. El rol de los medios de comunicación masivos de la argentina, ha evidenciado aquí su necesidad y su desesperación por querer tapar el sol con las manos, leasé desligar al gobierno de toda culpa, incluso esgrimiendo su latiguillo más comúnmente nefasto: “el desguace del gobierno anterior no ha permitido a este gobierno salirse de la crisis…”. Paradójico relato, teniendo en cuenta que de dos años a la fecha, han subido a ritmos galopantes los índices de desocupación, de pobreza, de analfabetismo y, aunque muchos no lo puedan entender, consecuencia de la retrograda movilidad social descendente, han subido también los índices de homicidio por robo, a pesar de todos los esfuerzos por llenar las calles de policías y militares, sin ánimo de ofender ningún oficio. Por el contrario, aún si uno quisiera destacar el esfuerzo de las fuerzas de seguridad, para frenar el delito, no bastaría con multiplicar la cantidad de efectivos, sino en tal caso será ponerle un freno a los modelos económicos empobrecedores, tan característicos de nuestra América Latina de hoy.

Si quisiéramos, por lo tanto, responder a los códigos éticos de la moral estética, debiéramos entonces preguntarle a “la cheta de Nordelta” qué opina de Santiago Maldonado, qué opina de lo sucedido en cuanto al hundimiento  del submarino Ara San Juan. Y, a sabiendas de su pronunciada amistad con los altos mandos del Gobierno Nacional, podríamos mínimamente interpretar por qué tipo de mundo estamos hoy comandados los argentinos.

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