LA HISTORIA, en armas contra el pueblo

Quizás, entre las imágenes más impactantes que la industria audiovisual haya registrado, para la Historia, podamos postular el asesinato al Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy. Sin embargo, poco se habla de la veracidad, o no, acerca de las teorías que, de sucesos de tal envergadura, puedan desprenderse.

¿Será posible hablar de manipulación a cualquier costo, con tal de justificar los ejes de la dominación? Por ejemplo, ya los Documentos de Inteligencia Cubana avisaban con una semana de antelación que quien luego fuera el asesino del Primer Mandatario, había querido ingresar ilegalmente a la isla caribeña socialista. La idea por detrás, suponer que el asesino representaba un infiltrado, mandado por la Revolución Cubana, situación por la cual se legitime una invasión contra el cercano enemigo soviético. De las Torres Gemelas, a pesar que supuestamente todos “sabían” que los culpables eran Musulmanes, nada se ha podido contrastar aun, más allá de la invasión estadounidense en tierras afganas. Sin ir más lejos, en estos días, la población siria ha amanecido envuelta en muertes por la inhalación de sustancias, producto de armas químicas. De las grandes potencias no han tenido mejor idea que hacer correr la noticia que; los sirios han sido víctimas de los sirios. Parece una locura, pero así se divulgó. Y que, por lo tanto, debían ser intervenidos, algo así como salvarlos de ellos mismos.

La noticia más pertinente, aquella que ha paralizado al mundo audiovisual, las últimas horas, implica un policía asesinado a sangre fría en París. Noticia que, si  bien es triste, no lo debiera ser tanto, teniendo en cuenta el violento contexto internacional reinante. Y es que existe una solidaridad generalizada con esta República europea, paladín de la democracia. Sin embargo, lo que nadie ha advertido es que ya desde hace 200 años, aproximadamente, los métodos de tortura más atroces, fueran los de las conquistas francesas en todo el continente africano, territorio que persiste en el presente siendo víctima real de las aventuras de los napoleones del Siglo XXI. Fíjese usted que, las técnicas aplicadas por las hordas bestiales de antaño, han servido de ejemplo para las dictaduras militares, a posteriori, en América Latina. Conformando la Alianza para el Progreso, instruyendo el grueso de las Fuerzas Armadas, en suelos caribeños, bajo la coordinación y tutela del gobierno estadounidense.

Primer Mundo puede ser sinónimo, a las claras, de aberración, violación, asesinato, masacramientos. Sin embargo, los gigantes poseedores de la capacidad armamentista, seguirán apareciendo en las grandes televisoras como  pobres civilizadores, víctimas de ataques terroristas, salvadores de aquellos que vivan en territorio de “salvajes”. Isis, Al Qaeda, terrorismo, talibanes, musulmanes, póngale el nombre que usted quiera, cualquiera este sea, valdrá la aplicación para establecer las tropas de ejércitos invasores (allí). Más aún, si existiera en las cercanías petróleo o materiales de primera necesidad para quienes suelten sus enormes misiles, nunca dudando, si quiera un instante, en derribar escuelas y hospitales, asesinando poblaciones civiles en el nombre de la paz.

Resumiendo, me interesaría destacar tres aspectos, en tanto exponentes de la dominación en el mundo, a lo largo de la Historia: comenzando por la Gran Industria (por ejemplo: las redes ferroviarias en Argentina, inversión a manos inglesas), que bien puede ser denominada  Industria generadora de deuda (deuda externa, a la que aún hoy se encuentran sometidas las patrias tercermundistas), la ya citada industria audiovisual (proponiendo en reiteradas ocasiones grandes héroes militares, desembarcando en países pobres, “salvándolos” de sus dictadores, o películas conformando el freno a chivos expiatorios de la talla de S. Husein u O. Bin Laden), y finalmente, la industria armamentista, siempre tan innovadora, a los fines de perpetuar aquella tan extraña paz que quienes nos invadan querrán inculcarnos. Relaciones de fuerza, todas, que buscarán imponernos los siguientes términos: cuando El Señor grita, el niño se tiene que callar…

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s